Humildad

humildad 

Estoy convencido que muy pocos leerán  esta entrada con expectativas. El  titulo lo dice todo; ¿a quien le gusta ser humilde cierto? que lo destaquen por esa virtud, y alegrarse de eso, es una contradicción gigante digna de ser pensada demasiado para este aprendiz de escritor.

En estos días he estado frente a una disyuntiva gigante, que en mi fuero interno es crucial, ya que tiene que ver con mi Propósito, eso para lo que se –ojo con eso- existo.

Seguir o no, ser o no ser, ha estado como nunca antes en mis atolondrados pensamientos, tropezándose con distintos pensamientos e ideas.

Se que mucho de lo que nos pasa, es responsabilidad de otros, pero hoy debo reconocer mi culpa, y el no haberles enseñado la virtud necesaria para alcanzar el cumplimiento de nuestros sueños.

Sabíamos que el camino iba a estar lleno de barreras , era una obviedad, después de tanto masticar ideas, Dios nos dio una visión, pero me falto humildad para explicarla.

Hoy, Dios me hablo, me demostró cual era el problema y no queda sino arrepentirse y reconocer que no afectaremos a nuestra generación sin humildad.

Decido seguir soñando

colina 

Como lo pensé y escribí hace muchos años atrás. Escribir es para mi una terapia, me aclara los pensamientos, es así como desenredar un ovillo de lana, que en este caso esta demasiado enredado. Necesita tiempo pero vale la pena.

Hace poco viví en carne propia el dolor que produce la daga de la desilusión.  Eso de que lo que se siembra se cosecha, no es un chiste, es verdad. No se si será que ha todos nos toca pasar por todas las experiencias y eso inevitablemente hace que se desencadenen un sin numero de situación que nos tocan a todos. A mi ahora me toco la desilusión, llego  de a poco, pero aun así no estaba preparado. Es terrible ver caerse lo que uno construye en sus sueños, que difícil es perder la esperanza. Uff quien lo ha vivido me entenderá.

Bueno el tema es que la desilusión es dolorosa.  Cuando utilizo la figura antigua de la daga,   lo hago en alusión al sentimiento fuerte que produce esta experiencia. Literalmente se siente el corazón siendo atravesado, y la cura no esta cerca, el tiempo, solo el tiempo cura una herida de estas. Es una difícil situación. Así se me hace necesario aprovechar la situación para  pedir perdón. Perdón  a todos quienes de una forma u otra he desilusionado, dañando con una daga involuntaria su corazón y esperanzas puestas en mi.

Leyendo por ahí, me llamó la atención la peculiar receta que daba alguien para nunca desilusionarse. Él decía; para nunca desilusionarse, uno nunca debía esperar nada de nadie.  Era algo así como un ermitaño de la confianza y las esperanza. Una especie de deshumanización, que debo reconocer a veces he pensado cultivar. ¿Como sería no creer en nadie? ¿Vivir una vida absolutamente solo en lo que se refiere a confianzas? Sin duda mas terrible, que la dolorosa experiencia de la desilusión.

A pesar del dolor que aun siento, ahí en mi viejo corazón jajá, he decidido seguir soñando.  Quiero seguir esperando las noches para imaginar cosas. Es un ejercicio que hago de niño. Me imagino en las mas increíbles aventuras, alcanzando las montañas mas altas, siendo el héroe de diferentes situaciones. Imagino a mis hijos, los que aun no tengo  pero que espero tener, imagino mi vejez; me veo leyendo un buen libro, amando a esa mujer y escuchando el sonido de mis nietos mientras juegan en un mundo mejor que el que me toco a mi,   y siempre, siempre termino diciendo la siguiente frase: “Ayúdame Señor, que se haga tu voluntad, tu sabes lo que es mejor”. Se que nada de lo que sueñe podre alcanzarlo  sin Él.